La marca introduce su nuevo menú coreano recurriendo a la comedia como eje narrativo para conectar con el público árabe. De la mano del comediante Wonho Chung, la campaña de KFC Arabia mezcla cultura pop, picante asiático e identidad de marca con sentido del humor.
KFC Arabia decidió subirse a la ola global de los sabores coreanos, pero lejos de hacerlo desde el discurso aspiracional o la sofisticación culinaria, opta por un camino mucho más cercano a su ADN: el humor. Así, el lanzamiento de su nuevo menú inspirado en Corea se convierte en una pieza de entretenimiento que juega con los clichés culturales, el fanatismo por lo “K” y la propia identidad irreverente de la cadena.
La campaña —desarrollada junto a TBWA\RAAD— no solo presenta un producto, sino que construye una narrativa donde la comedia funciona como puente cultural. Con el comediante Wonho Chung como rostro y catalizador creativo, KFC Arabia transforma lo que podría haber sido una simple extensión de portafolio en un espectáculo autoconsciente que entiende el lenguaje digital, la viralidad y el gusto regional por el humor directo.
El humor como estrategia, no como adorno
La franquicia de la cadena de comida rápida entiende que, en un entorno saturado de lanzamientos y colaboraciones “inspiradas en Corea”, diferenciarse no pasa solo por el sabor, sino por el tono. En lugar de apropiarse del fenómeno cultural con solemnidad, la marca decide reírse —incluso de sí misma— y convertir el lanzamiento en un espectáculo que rompe la cuarta pared.
La participación de Wonho Chung no se limita a ser un rostro conocido. Su perfil —comediante coreano con fuerte conexión con audiencias árabes— funciona como puente cultural y como declaración de intenciones. Así, la campaña juega con la idea de que el lanzamiento se sale del guión, que hay un “caos controlado” detrás de cámaras y que la marca está dispuesta a ceder protagonismo a la comedia para generar conversación orgánica.
Esta decisión estratégica refuerza algo clave: el entretenimiento vende. En tiempos donde la publicidad compite directamente con el scroll infinito, KFC Arabia opta por piezas que se sienten más cercanas a un sketch que a un spot tradicional. El resultado es una campaña que entiende que el público no solo quiere probar algo nuevo, sino también compartirlo.
La ola coreana como oportunidad cultural para KFC Arabia
La influencia de la cultura coreana —del K-pop a los K-dramas— ha trascendido fronteras y se ha convertido en un fenómeno global que impacta moda, belleza y, por supuesto, gastronomía. KFC Arabia capitaliza esta tendencia sin intentar “disfrazarse” de marca coreana, sino incorporando elementos reconocibles en su propuesta de producto y comunicación.
En lugar de replicar fórmulas asiáticas, la campaña adapta el fenómeno a su propio contexto regional. Hay guiños culturales, exageraciones deliberadas y una puesta en escena que entiende el entusiasmo por todo lo “K”, pero lo traduce al lenguaje publicitario local.
Así, el menú coreano se convierte en una excusa para hablar de algo más grande: cómo las marcas globales pueden dialogar con tendencias internacionales sin perder identidad. KFC Arabia demuestra que sumarse a la conversación cultural no implica cambiar su branding.










