De acuerdo al Digital 2025 Global Overview Report, las personas consumen contenido de manera cada vez más selectiva, priorizando aquello que realmente aporta valor práctico.
En un entorno saturado de branded content, la atención se ha convertido en el recurso más escaso. Porque cuando todo quiere decir algo, lo único que importa es aquello que realmente resulta útil.
Bajo este escenario, surge con fuerza el “Content Utility”, el contenido diseñado para resolver, no para adornar. Frente a feeds interminables y discursos aspiracionales que compiten por segundos de atención, las personas priorizan aquello que les ayuda a entender, decidir o avanzar. La utilidad deja de ser un valor agregado y se convierte en el principal filtro de relevancia.
Esta transformación no ocurre por intuición. El Digital 2025 Global Overview Report muestra que las personas consumen contenido de manera cada vez más selectiva, priorizando aquello que les aporta valor práctico frente a un entorno saturado de mensajes comerciales. En este contexto, la utilidad deja de ser un atributo deseable y se convierte en el principal criterio para decidir qué contenidos merecen tiempo y atención.
“Durante años confundimos impacto con utilidad. Creamos mensajes para llamar la atención, pero no para acompañar decisiones reales”, señala Eduardo Núñez Santiago, Influencer Marketing Director de another para México y LATAM. “Hoy las personas no quieren que las sorprendan, quieren que las ayuden. Y esa diferencia lo cambia todo”, agrega.
Contenido realmente útil
El auge del contenido útil también ha reconfigurado quién puede generar valor. En un ecosistema dominado por mensajes de marca, el contenido utilitario ha abierto la puerta a una verdadera democratización de la creación. Hoy ganan peso las voces que hablan desde la experiencia.
“El content utility abrió la puerta para que muchas más voces puedan generar valor, pero eso no significa que todo contenido experto funcione por sí solo”, explica el experto de la agencia de comunicación estratégica another. “La diferencia está en el acompañamiento: cuando marcas, creadores y especialistas cuentan con una guía estratégica, el conocimiento se traduce en contenidos claros, relevantes y sostenibles. Sin ese filtro, la utilidad se pierde; con él, se construyen comunidades y credibilidad real”.
Para las marcas, este fenómeno implica un cambio de rol. Ya no se trata de ocupar todos los espacios ni de imponer un discurso, sino de habilitar, curar y amplificar esas voces que aportan valor real.
A este escenario se suma la manera en que la tecnología está transformando el comportamiento de las personas. Insights recientes de Google sobre tendencias digitales muestran que la inteligencia artificial está cambiando la forma en que las audiencias buscan información y toman decisiones, favoreciendo experiencias más claras, útiles y fáciles de comprender. Dicha evolución eleva aún más el valor del contenido capaz de resolver, no de distraer.









