Frente a la era del “blanding”, donde la identidad de las marcas de lujo tiende a verse igual, Dior apostó por diseños en los que su logo sea más vistoso. Sin embargo, cuando surgió el “lujo silencioso”, la marca entendió que era momento de volver a sus orígenes.
Bajo la dirección de Jonathan Anderson, Dior regresó a su logo original a finales de septiembre del 2025 en un giro que representa una nueva etapa para la compañía. Lejos de tratarse de un rebranding “ruidoso”, la acción se plantea como una decisión poderosa enfocada en los detalles.
Durante décadas, usar Dior era reconocimiento inmediato. Sin embargo, en el 2010 inició la era del “blanding”, una época marcada por la homogeneización y neutralidad de las marcas de lujo. Esta tendencia empezó a afectar la originalidad; por lo que, la compañía decidió entrar en una etapa híbrida.

La apuesta de Dior por hacerse notar
La maison optó por una estrategia entre el “blanding” y el “loudness”, tendencia basada en mostrar el logo de forma más visible y notoria. Si bien no es completamente explícito como otras marcas, sí se volvió más aparente de lo que históricamente había sido.

No fue hasta que el fast fashion se transformó en más potente que las marcas empezaron a hacer una nueva pregunta: ¿el lujo necesita mostrarse o reconocerse?. De ahí surge el famoso “If you know, you know”. La tendencia que daría pie al “lujo silencioso” que consiste en no mostrar explícitamente los logotipos.

Y es que este tipo de “culto de la moda” parte de la idea de que “si eres un experto, tú sabrás reconocer verdaderamente cuando se trata de un artículo de lujo”. A esta tendencia se unieron marcas como Loro Piana, The Row, Toteme, Brunello Cucinelli y, por supuesto, Dior.



El contexto cultural volvió a cambiar y eso Dior lo entendió muy bien. Con la llegada de Jonathan Anderson como director creativo, la compañía entró en una nueva era en la que regresó a sus orígenes para mostrar su verdadera esencia e identidad.
La nueva era de la maison
En esta nueva etapa, Dior no busca llamar la atención ni reinventarse. La maison está enfocada en recordar todo su legado histórico y entender lo que su audiencia vive, siente y pide. Así, su logo en mayúsculas de los últimos años regresó a las tradicionales letras bajas con las que nació la marca.

Se trata de un movimiento silencioso, pero poderoso. Este es un ejemplo de cómo el diseño evoluciona sin tener que romper los lazos con el pasado. La nueva era se plasmó en la colección primavera/verano 2026 que presentaron a mediados del año pasado.



Así, las próximas temporadas prometen diseños de archivo, siluetas más matizadas y una identidad que honra a sus raíces pero le habla al presente. De esta manera, Dior evoluciona sin borrarse a sí misma, de la mano de un director que entiende el poder del legado y la urgencia de la reinvención.










