La Ley N.° 31814, cuyo objetivo es promover el uso ético, responsable y transparente de la inteligencia artificial, entra en vigencia este año. Sin embargo, es importante que las empresas tengan en cuenta ciertos aspectos para anticipar los retos que implica esta regulación. En esta nota detallamos cuáles son.
La Ley N° 31814, que establece un marco regulatorio en el uso de inteligencia artificial en el Perú, fue publicada en julio de 2023 y aprobada en septiembre de ese mismo año. No obstante, la vigencia de su reglamento empieza a regir desde este 2026, lo cual, además, representa un cambio en el panorama para las compañías que ya venían empleando esta herramienta en sus operaciones.
Es preciso mencionar que dicho precepto se inspira en la normativa europea, vigente desde agosto del año 2024, aunque con un enfoque basado en riesgos y con el objetivo de promover la utilización de esta tecnología de forma segura, así como centrado en la protección de las personas y el respeto a sus derechos.
Bruno Mejía, Líder de Competencia y Mercados de EY Law, afirma respecto a esta ley lo siguiente: derechos humanos. “Este Reglamento establece tres categorías de riesgos que las empresas deben tener en cuenta: usos indebidos o prohibidos, que generan un impacto irreversible y negativo en los derechos fundamentales; usos de riesgo alto, que pueden afectar derechos como la vida o la integridad, pero que son admisibles bajo condiciones y controles específicos; y usos aceptables, que comprenden todos aquellos sistemas que no encajan en las categorías anteriores”
Por otro lado, el sector empresarial, una vez comprendan las implicaciones de este reglamento, pueden anticiparse a los nuevos retos que trae adoptando ciertas medidas, tales como las que se mencionan a continuación:
- Identificar el tipo de riesgo que podría generar la adopción de soluciones de inteligencia artificial dentro de la organización.
- Asegurar el cumplimiento de las obligaciones que el Reglamento de la Ley N° 31814 establece para el sector privado.
- Implementar medidas preventivas y diseñar políticas, protocolos y procedimientos internos claros para el uso de la IA.
- Garantizar la protección de la seguridad y la privacidad de la información.
- Establecer mecanismos efectivos de supervisión humana sobre los sistemas de inteligencia artificial.
“A diferencia de lo que ocurre en otros países de Latinoamérica, en Perú, esta Ley es la primera que tiene un alcance nacional, es decir, no está enfocado a un sector en específico. En otros países donde se ha aplicado la regulación, la anticipación a exigencias normativas ha permitido a las organizaciones reducir contingencias legales y reputacionales, además de facilitar su adaptación progresiva a marcos regulatorios más estrictos”, señala Mejía.
Es preciso mencionar que, aunque la ley entra en vigencia desde setiembre, es de suma importancia que las empresas se anticipen priorizando aspectos como la protección de datos, la propiedad intelectual y la seguridad de la información. Además, deberían empezar a trabajar en la elaboración de manuales de uso y etiquetado de sistemas de IA.









