La banda estadounidense de punk rock encabezará la ceremonia del Super Bowl 60, en una apuesta de la NFL por la nostalgia y el impacto cultural del entretenimiento en vivo.
A pocos días de uno de los eventos deportivos más vistos del planeta, la NFL volvió a dejar claro que el Super Bowl ya no se define solo por lo que ocurre dentro del campo. La liga anunció que Green Day liderará la ceremonia inaugural del Super Bowl LX, una decisión que pone el foco en la cultura pop como herramienta clave para conectar con audiencias multigeneracionales.
La edición número 60 del evento se disputará el 8 de febrero en California y tendrá un carácter marcadamente conmemorativo. En ese contexto, la elección de una banda con más de tres décadas de trayectoria responde a una lógica clara al activar la memoria colectiva y transformar la previa del partido en un evento cultural con peso propio dentro del calendario del entretenimiento.
Green Day en el Super Bowl: música y legado en la apertura
La participación de Billie Joe Armstrong, Mike Dirnt y Tré Cool como acto de apertura marca un hito dentro del protocolo del evento. La banda, formada en la Bahía de San Francisco, suma una capa narrativa que conecta de forma directa con la ciudad anfitriona.
Asimismo, el partido se celebrará en el Levi’s Stadium, un escenario que amplifica esa lectura territorial. Desde la liga explican que la ceremonia inaugural busca rendir homenaje a las seis décadas del evento, integrando referencias a jugadores históricos, momentos emblemáticos y símbolos que definieron la evolución del fútbol americano profesional.
Tras la actuación de Green Day, el cronograma artístico continuará con presentaciones de Charlie Puth, Brandi Carlile y Coco Jones durante los actos protocolares. El bloque musical culminará con el show de medio tiempo, encabezado por Bad Bunny, una elección que reafirma la estrategia de la liga por dialogar con audiencias globales y diversas.










