La ola de imágenes generadas con inteligencia artificial, impulsada influencers, reabre el debate sobre los riesgos que enfrentan las marcas cuando su identidad visual se replica sin control en el entorno digital.
En redes sociales, un nuevo trend comenzó a ganar tracción al combinar inteligencia artificial, estética editorial y cultura celebrity. Diversas figuras públicas e influencers se sumaron a una dinámica que consiste en crear imágenes generadas por IA que simulan sesiones de fotos oficiales de Rhode, la marca de belleza fundada por Hailey Bieber. El resultado son piezas visuales de alto nivel que circulan como si formaran parte de una campaña real.
La tendencia, creada por W(AI)RK Studios, creció de manera orgánica gracias a la participación de rostros conocidos que amplificaron su alcance. Cada publicación replica códigos visuales asociados al universo estético de la marca y, en muchos casos, incluye etiquetas directas a la cuenta oficial, lo que refuerza la percepción de legitimidad ante la audiencia.
El riesgo de perder el control sobre la identidad de marca: el caso de Rhode
Aunque el fenómeno se presenta como un ejercicio creativo, plantea un desafío relevante para la gestión de marca. Cuando celebridades y creadores con alta visibilidad se suman a este tipo de trends, la frontera entre fan content y comunicación oficial se vuelve cada vez más difusa, especialmente en entornos donde la validación ocurre en tiempo real.
La investigadora Crystal Abidin analiza cómo la participación de celebridades e influencers en dinámicas virales reconfigura contenidos nacidos desde los fans, integrándolos progresivamente a lógicas comerciales.
En Internet Celebrity: Understanding Fame Online, Abidin explica que la fama digital funciona como una forma de capital que profesionaliza la visibilidad online y transforma expresiones aparentemente espontáneas en activos estratégicos dentro de la economía de la atención y de las marcas. Ese marco teórico ayuda a entender por qué ciertas dinámicas virales dejan de ser inocuas cuando involucran marcas con alto nivel de reconocimiento.
Por su parte, Rhode construyó su posicionamiento a partir de una identidad visual clara y consistente. Esa fortaleza, paradójicamente, facilita que la inteligencia artificial replique su universo estético con rapidez y precisión. El riesgo no se limita a la copia, sino a la multiplicación: decenas de versiones no autorizadas circulan de forma simultánea, sin lineamientos estratégicos ni supervisión creativa.
Una tendencia que puede ser controversial
Aun así, distintas celebridades e influencers se unieron al trend y compartieron con sus comunidades imágenes posando como modelos de la marca de belleza de Bieber. Esta participación amplificó la conversación y elevó la visibilidad del fenómeno, pero también profundizó la controversia en torno a los límites entre creatividad, apropiación estética y control de marca. A continuación, algunos de los influencers y artistas que se sumaron a esta dinámica digital:










