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Efecto #SuperBowl

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Se puede decir que el fútbol es el deporte rey y el que atrae la mayor cantidad de fanáticos. Sin embargo, lo que se vive en cada edición del Super Bowl es para tenerlo en cuenta.

Este evento ya trascendió las fronteras norteamericanas y es un motivo de tendencia mundial, convirtiéndose – por lo menos en América – en el evento deportivo del año.

Lo paradójico es que este deporte solo se practica con mucha popularidad en Estados Unidos. Fuera de sus fronteras, la práctica es mínima.

Es evidente el Super Bowl no es un espectáculo netamente deportivo. El deporte forma parte de un tridente claramente marcado antes, durante y después. Y nos referimos a los 2 temas que lo complementan: la publicidad y la puesta musical en escena durante el descanso del partido.

Quizás muchos televidentes dejan el televisor prendido y esperan el receso para ver los comerciales más esperados e incluso de mayor inversión por segundoen la última edición hubo creatividad peruana presente – y ver que nos ofrece el show musical. Para muchos aficionados no deportivos, es el momento clave, el más esperado del año.

Son los anuncios los que cobran un verdadero valor en el Super Bowl. Y decimos “valor” por la cantidad de dinero que cuestan y por la cantidad de empresas que apuestan pese al elevado costo del precio por segundo de emisión.

Queda claro que las empresas “guardan” su dinero para gastarlo en este gran evento porque saben la trascendencia mundial que tiene.  Según Forbes, la cadena CBS estableció la tarifa de 30 segundos en cinco millones de dólares… así como lo lee, 5 MILLONES. Y en muchos casos, los spots sobrepasaban el minuto.  

Si en la televisión tradicional, la publicidad y el rating jugaron su papel, ¿se imaginan como estuvieron las redes sociales? El año pasado más de 1,2 millones de mensajes fueron escritos mencionando marcas durante el partido, mientras que en Facebook se publicaron 265 millones de mensajes, gustos y comentarios.

En esta última edición, se calcula que el evento generó 620 millones de dólares superando el record de la pelea entre Mayweather y Pacquiao. A nivel de audiencias, la cadena ESPN habla de 130 millones de espectadores.  Un verdadero record.

¿Cuál es su valor diferencial?

El saber generar un espectáculo. Y esto no se da solamente por la final del fútbol americano. Se da también por lo que se va a vivir en el descanso, despertando emociones entre los asistentes y televidentes, muchos de ellos ni siquiera consumidores del deporte.

A diferencia del fútbol, el tiempo del descanso (entretiempo en términos futbolísticos) es lo más apreciado y valorado por los organizadores. Tal como sucede en la NBA, ese tiempo es aprovechado pero en una mayor dimensión: un concierto con todo un montaje super producido. Si alguna vez Michael Jackson se encargó de hacer vibrar a todos, esta vez les tocó el turno a Cold Play y Beyoncé.

Esto que nos deja como conclusión: el valor y poder que genera un evento deportivo. Y repito, estamos hablando de un deporte que es popular solo en Estados Unidos.

El reciento de California albergó a 77 mil 456 espectadores, un lleno total. Por eso las cifras hablan de 464 millones 736 mil dólares en recaudación. Y esta cifra es sin considerar las ganancias de ventas en comidas, bebidas y souvenirs.

Si hay algo que debemos de aprender, es que realizar un evento no es algo sencillo. Debe estar organizado de la mejor manera y pensar hasta en los más mínimos detalles.

Pensemos que el evento deportivo es hoy un espectáculo deportivo. Y debemos pensar también no solo en aquellos que pagan su entrada y quieren ver algo más que el deporte, sino también en el público que nos puede ver a través de la TV y aquellos que están en las redes sociales.

El hincha de un equipo de fútbol va porque quiere ver a su equipo ganar pero, ¿y la esposa, novia o enamorada? Quizá a ella no le gusta el fútbol, pero si le podría gustar un show que se realice en la previa del partido, al entretiempo o al final. Lo mismo puede darse en el básquet, en el vóley y en cualquier otra disciplina deportiva.

Si el evento atrae a más gente, atraerá más anunciantes y marcas y por lo tanto, generará valor y garantizará un éxito rotundo que servirá para la economía de aquél deporte o institución deportiva que lo haga.

El Super Bowl lo volvió a hacer otra vez y logró un super efecto y un verdadero touchdown.

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