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La humildad y nuestra Marca Personal


Por Fiorella García, Asesora de Imagen y Marketing Personal.

Pareciera que las palabras humildad  marca personal  no pudieran estar en la misma oración y mucho menos guardar relación una con otra.   Desde hace varios años, que comencé esta aventura de conocer más sobre la gestión de la marca personal, he escuchado muchos comentarios, sobre todo de los detractores, que consideran que el manejo de nuestra Imagen y Marca Personal es una mera manipulación de la percepción que logramos en los demás. Ellos serían los primeros en opinar que la humildad y la marca personal son, por principio, contradictorios.

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Y si, si bien es cierto, la gestión de nuestra marca personal tiene que ver con volvernos relevantes, sobre todo en el ámbito profesional, la humildad está más orientada a justamente mantenerse con un perfil bajo, sin el famoso figuretismo  de hablar en demasía muy bien de nosotros mismos y sólo por el hecho de mostrarnos a los demás exitosos.

Según la RAE, la definición de humildad es:

“Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.”

Dicho esto, la humildad no tiene nada que ver con el hecho de no darnos a conocer o de volvernos relevantes.  Incluso, sabemos que gestionar nuestra Marca Personal, comienza justamente con esta misma premisa.  El aprender a identificar nuestras fortalezas y a reconocer nuestras debilidades, esto para poder potenciar lo bueno y mejorar, corregir, eliminar o reducir lo malo con el fin de ofrecer nuestro mejor yo, nuestra mejor versión.

Lo que si es importante saber es que la humildad es la enemiga número uno de la soberbia, que justamente también lo es de la Marca Personal.  Es fundamental reconocer que aquí es donde la humildad aparece, pues no debemos sentirnos superiores o discriminar a otros con otras capacidades.

Confieso que tengo muchos sentimientos encontrados con respecto a este tema.  Últimamente, más que nunca, veo como el uso de las Redes Sociales se ha vuelto una especie de mercado donde muchos aprovechan para darse a conocer y esto está bien.  Lo que llega a perturbarme es ver cuantas personas han tergiversado esta herramienta y la usan como una vitrina, abusando el exceso de lo que yo llamo “autobombo”, exagerando, abusando, incluso engañando con sus aparentes “logros”, que no comparten a los demás si no que lo hacen como una especia de “restregada en la cara”.

Por eso ahora me pregunto ¿Qué tanto de lo que vemos no es más que puras pruebas de egocentrismo? ¿Cuánta gente está por ahí fanfarroneando acerca de sí mismos?  Aquí caen también muchos de los que se autodenominan expertos.  Incluso algunos nos pueden confundir, porque buscan mostrarse como personas “reales” (como si hubieran personas irreales), hablando sólo de si mismas de lo “imperfectas” que son, cuando lo único es que están demasiado ensimismadas, utilizando como mencionaba antes, las redes solo para venderse todo el tiempo y nada para compartir en comunidad.

La humildad es nuestro cable a tierra, eso que nos hace recordar nuestros principios, quiénes somos y porqué estamos donde estamos y nos dirigimos hacía donde queremos ir.  La humildad nos permitirá reconocer nuestros defectos y aprender a ser mejores cada día.  Ojo, que considero que tener ego está bien, porque nos ayuda a empoderarnos y a sentirnos más seguros de nosotros mismos, pero como todo en la vida, los excesos, son perjudiciales.

Recuerda la importancia del compartir, agradecer y ser coherente.  Si, date a conocer, vuélvete relevante, pero no sólo por que lo dices, si no porque lo haces.  Sigue aprendiendo constantemente, por que al ser humildes, sabemos que no lo sabemos todo y que podemos seguir creciendo.

“El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad”.  – Ernest Hemingway

Fuente: Gestión


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