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Agro-Marketing

22 de febrero del 2018

Andrés Pierrend escribe sobre la importancia de ser consecuentes con el manejo operacional de nuestro negocio sin dejar de lado la realidad en donde se desarrolla.

Luego de los últimos acontecimientos en torno al consumo de la papa nacional uno se pregunta si se está trabajando realmente en fortalecer y defender nuestros productos y productores y si solamente es responsabilidad del gobierno o también de cada agricultor, y sobre todo de nosotros los consumidores finales. No solo pasa con la papa y su venta interna, sino también con productos como la maca y la quinua que se han comenzado a producir en otros lados, bajando el precio del mercado mundial.

Lo que nos pasó recientemente, es sencillo, una sobre producción de papa (mas oferta) hizo que los precios se vengan al suelo ya que no hay tanto consumo (menos demanda), pura economía básica. Todo acentuado por las fechas en donde uno está pensando en la cena de fiestas y en el fin de semana en la playa.

Por un lado, claro que el gobierno debería de ordenar mejor el sector y balancear la producción de diferentes tipos de productos y no sobre saturar el de por ejemplo la papa blanca, que fue la más afectada en esta última crisis. Además de asesorar a los productores en todas las areas, no solo productivas, sino principalmente, comerciales y de marketing para vender sus productos de una forma más actual.

Pero también los productores tienen cierto grado de responsabilidad, luego de tantos años de conocer su negocio, el no ver los cambios del mercado y proyectarse a realizar mejoras o nuevas líneas de productos para agregarle valor a sus productos y así poder venderlo más caro.

¿Porque creen que las grandes cadenas de fast-food prefieren comprar papas importadas? Al margen, en casi la mayoría de los casos, de estar estipulado en el contrato de la casa matriz de la marca (esto se ve mucho en la figura de franquicias, la economía de estala abarata costos) es básicamente por el precio. Esos mercados de donde se traen esas papas ya congeladas, logran mejorar sus procesos, invierten en packaging, en mejorar presentaciones, calidades, etc.; abriéndose nuevos mercados y volviéndose más competitivos en este mundo globalizado cada vez más sanguinario y cruel con los que nos quedamos atrás.

Y, por último, pero no sin tener menor responsabilidad estamos nosotros, los consumidores, quienes elegimos comprar o no un producto o ir o no a un restaurante. Informarnos y siempre estar atentos a ese tipo de detalles es nuestro deber. Varias marcas globales como Pepsico, quienes fabrican las papitas Lays, usan y comunican el uso de papa peruana en sus bolsas y empresas pequeñas o independientes tienen en el mercado algunos tipos papas chips y de papas congeladas peruanas de venta no masiva.

Si bien es cierto, el porcentaje de uso de la controversial papa congelada importada es mínimo, forma parte del problema, de la idiosincrasia que tenemos aún los peruanos de pensar que lo de fuera es mejor, cosa muy alejada de la realidad, más aún cuando se trata de productos gastronómicos. Y también de esperar, en gran medida, a que otro nos resuelva el problema cuando tenemos la solución a nuestro alcance.

Según lo que acabamos de leer;

  1. Se consecuente en el manejo operacional de tu negocio sin dejar de lado la realidad en donde te encuentres.
  2. Investiga y no tengas miedo de innovar, usa el Benchmarking para analizar a tu mercado.
  3. Consumamos local y fresco pagando el precio justo.

 


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